Stendhal, el rojo y el negro (rouge et noir)

Después de haber recogido y leído muchas veces los Rojo y Negro, de principio a fin, y trató sin éxito de encontrar el hilo – la pepita de oro – que hace que sea un gran libro, por fin he dado por vencido. A partir de ahora me limitaré a disfrutar de la novela. Sin embargo, voy a compartir algunas de mis impresiones.

Stendhal Rojo y Negro es considerado un clásico, sin embargo, no encontramos gran tragedia, drama, ideas profundas, o emocionantes aventuras de ninguna clase. ¿Entonces por qué es que cada vez que lo leo me parece algo nuevo – algo refrescante – en ella?

Entonces, ¿cuál es el encanto eterno de Rojo y Negro El?

Para los estándares de hoy en día las escenas de sexo en el libro son inexistentes; imaginar el personaje principal – Julien Sorel – pasar horas, días y noches debatiendo si se debe alcanzar, agarrar y sostener la mano de una mujer o no. La acción es también inexistente. No aventuras de capa y puñal. Sin embargo, la novela arde!

Por un lado, puedo decir que debe ser el aspecto psicológico del libro. En esta novela pre-freudiana, podemos ver las fuerzas inconscientes – libido, impulsos, instintos, impulsos, fijaciones, obsesiones, pasiones y manías – el acelerador a fondo en los personajes. Pero sobre todo tenemos una comprensión bastante buena de lo insufrible, incomparable e intransigente Julien Sorel. A continuación, obtener una comprensión razonable del mocoso mimado rico Mathilde de La Mole, y no menos en importancia: de los ingenuos y sin experiencia sexual Mme. De Renal. Estos tres personajes predestinados forman el triángulo fatídico.

Pero debo admitir que es una novela de intriga, una intriga que no se resuelve hasta el final de la novela, con la desaparición de un espantoso personaje principal, y cuyo merecido yo no puedo revelar aquí.

Dado el tiempo (tiempos de Napoleón) en el que se desarrolla la historia, las escenas de seducción es más psicológica que real. Es el alto y las bajas, el mal humor, los acuerdos y desacuerdos, la firmeza y debilidades del trío que mantiene al lector en cuestión. Ah, otra cosa: el orgullo. El orgullo es un ingrediente esencial y tal vez la fuerza impulsora más importante en la psique de los personajes.

Y como en las tragedias de Shakespeare donde se ríe de las bromas de los bufones “en lugar de clamar por las tristezas de los jugadores, con las payasadas de Julien nos reímos, pero también llorar por él.

Si te gusta lo bizarro, también lo encontrarás aquí. Uno de mis pasajes favoritos de la novela es cuando el héroe, Julien Sorel, utiliza una escala no sólo para vadear un río y negociar terrazas, pero también para subir y en Mme. Boudoir de Renal. La escalera del éxito se convierte en el símbolo no sólo de ascenso social, pero la auto-iluminación, pues al final Julien llega a conocerse a sí mismo. Nos encontramos con la imagen de la escalera en la Biblia (Jacob), en la República de Platón, en Wittgenstein, como en muchos otros escritores, de modo que podemos decir que Stendhal sabía lo que estaba haciendo cuando él eligió esta herramienta.

El Rojo y el Negro es una novela que nunca va a desaparecer, que nunca envejece, y que vamos a leer y releer lo largo de los años. Una vez más, ¿cuál es el secreto de la misma? Es imposible decir – sólo lo disfruten! Eric Auerbach, un crítico importante, intentó llegar hasta el fondo de la misma con su famoso análisis titulado, “En el palacio de La Mole” de su libro igualmente famoso: Mimesis, pero fue en vano.

Y eso está bien conmigo, para que las generaciones venideras seguir disfrutando de la lectura sin que nadie lo estropee por ellos.

Yo, sin embargo, tienen una teoría sobre el atractivo perenne de la novela: al igual que Don Quijote, Tarzán, Jay Gatsby, y muy Golightly son prototipos, por lo que es Julien Sorel. Cuando un autor inventa un prototipo de ficción, la novela alcanza la inmortalidad. Y ¡ay de los autores cuyos personajes caen un escalón por debajo de prototipos – olvido que les espera!